Los negocios inmobiliarios de las cajas valencianas

enero 19, 2009

Este fin de semana compartí tertulia radiofónica con Juan Enrique y Sergi. Uno de los temas de los que conversamos fue de la construcción y del sector inmobiliario en el País Valenciano.

Las dos principales cajas de ahorros valencianas (como tantas otras entidades financieras) han financiado onerosamente en los últimos años a las empresas constructoras. Entre ambas, acumulaban 120 millones de euros en crédito a la quebrada Llanera. La CAM ha sido la principal suministradora de crédito a Paco el Pocero, con 267 millones de euros.  Bancaja prestó a Martinsa Fadesa 316 millones de crédito, que ahora podría perder.

Las cajas de ahorros, surgieron en el siglo XVIII con un objetivo concreto, adecuar el ahorro popular hacia la inversión y realizar una labor social en sus respectivos ámbitos territoriales. Con el paso del tiempo, se han convertido en instituciones financieras equiparables a los bancos (aunque sometidas al control político) y  han jugado un papel activo en la promoción de un modelo económico concreto. En el caso que nos ocupa, las cajas valencianas han sido aliadas de un sector económico (el de la construcción) y cómplices de un modelo en el que la vivienda no se ha considerado como un derecho, sino como una mercancía especulativa.

Ahora que la crisis aprieta, y muchas familias hipotecadas no pueden hacer frente al pago de la letra, si se dirigen a la entidad financiera que les brindó el préstamo hipotecario con la intención de entregar la vivienda a cambio de la cancelación del crédito se encuentran con un problema. La tasación actual de su vivienda ha bajado un 20, o un 30% con respecto a la tasación de hace un par de años. Sin embargo, los precios no han bajado más que un 2 o un 3%. Conclusión: aun entregando el piso, les sigue quedando una deuda con la entidad financiera por un 20 o 30% del préstamo concedido.

Sólo se me ocurren dos opciones. O las tasaciones ahora están devaluadas artificialmente, o hace unos años estaban infladas artificialmente. No hace falta ser demasiado inteligente para pensar que la opción correcta es la segunda. Durante años, las empresas de tasación y las entidades financieras (incluidas las cajas de ahorros) se han repartido un intersante negocio. Y ahora que el negocio deja de ser interesante, ¿quien paga los platos rotos? Los de siempre.

PD. Eso sí, el Director General de la CAM considera que el sector inmobiliario es vital para salir de la crisis. Yo sin embargo pienso que el sector inmobiliario debería ser vital para que todo el mundo tuviera un techo digno en el que vivir.


Miedos

enero 12, 2009

Hace unos días, el presidente de la patronal le pedía al Gobierno que no tuviera miedo a flexibilizar el despido.

Si la cosa es sugerirle al gobierno la pérdida de miedos, yo me atrevo con otras sugerencias:

– Le sugiero al gobierno que no tenga miedo en subir los impuestos a las rentas más altas.

– Le sugiero al gobierno que no tenga miedo en gravar a los propietarios de viviendas vacías.

– Le sugiero al gobierno que no tenga miedo en pedirle a los bancos que devuelvan el dinero que se les concedió, ya que no ha aumentado la oferta de crédito en el mercado.

– Le sugiero al gobierno que no tenga miedo a asumir un papel activo en la concesión de créditos para estimular la economía (perdón, se me olvidó que la banca pública se privatizó convirtiéndose en la A de las siglas BBVA).

Y puestos a sugerir, al señor Gerardo Díaz Ferrán, que además de presidente de la CEOE, es presidente del Grupo Marsans, le sugeriría que le pida a los empresarios del sector turístico español, tan acostumbrados a invertir en países del Sur, que pierdan el miedo a esteblecer condiciones dignas para las trabajadoras y trabajadores de sus instalaciones hoteleras en estos países.


Sostre Cívic y el modelo Andel de acceso a la vivienda (II)

noviembre 30, 2008

Hace algo más de un año, escribía acerca de la organización catalana Sostre Cívic, y el modelo Andel de acceso a la vivienda. Hoy, el diario Público le dedica un reportaje a página completa.


Hipotecas

noviembre 28, 2008

Ahora que cada vez que uno se toma una cerveza con un amigo, aparece el fantasma de las hipotecas impagabales, me da por volver a hacer algo que ya hice en alguna ocasión: Probar un simulador de hipotecas.

Escojo uno al azar (en este caso el de Bancaja):

Lo primero es decidir el piso a comprar. Supongamos que me da por elegir uno de 150.000 euros (les aseguro que si dan una mirada a las ofertas, no encontrarán maravillas por ese precio en Valencia).

Vamos pues al simulador de hipotecas:

PRIMER PASO: Rellenar datos

h1

Piso de 75 metros cuadrados, 150.000 € (y por tanto, según dicen ahora los bancos, como sólo me financian el 80%, préstamo de 120.000 €).

SEGUNDO PASO: Elegir en cuantos años quiero devolver el préstamo

En Bancaja, para darme todas las facilidades, me permiten devolver hasta en 39 años, pero voy a elegir devolverlo sólo en 30… a ver si consigo quitarme la hipoteca antes de jubilarme.

h2Según el simulador de hipotecas de Bancaja, tendré que pagar mensualmente la cantidad de 747,47 € hasta que me jubile.

Ahora hagamos unos cálculos sencillos:

Si tengo que pegar 747,47 € durante 30 años (360 meses), eso significa que finalmente le devolveré a Bancaja un total de 269.089,230 €. O sea, bastante más del doble de lo que me prestaron.

Si quieren, pueden verlo de otra manera. Durante esos 30 años, además de devolver los 120.000 € que me prestaron, pagaré a Bancaja cerca de 5.000 euros anuales (4.969,64 para ser exactos) por haberme prestado el dinero.

¿Y qué pasa cuando alrededor de medio millón de familias no pueden hacer frente al pago de esa hipoteca? ¿Que la banca española quiebra? Noooo. ¿No escucharon ustedes decir que la banca española es la más sólida del mundo? Cuando una familia no puede hacer frente al pago de la hipoteca, “el banco le embarga la casa y si la subasta de la vivienda no alcanza para cancelar la deuda le embarga mes a mes el salario hasta que se paga la deuda por completo. Por este motivo, es mucho más difícil que los bancos y cajas españoles quiebren”.

Y yo me pregunto, ¿que pasaría si mañana ese medio millón de familias se organizara y decidiera de forma colectiva no pagar sus hipotecas? Pero tranquilos, eso no va a suceder en España. Es imposible que eso suceda en un país en el que buena parte de la clase trabajadora vota al PP. Y buena parte del resto vota al PSOE. Somos un país democrático y civilzado.


Las opiniones económicas de Vargas Llosa

octubre 19, 2008

El excelente escritor peruano, publica hoy un artículo en El País sobre la crisis económica. El excelente escritor cada vez se asemeja más a esos tertulianos que frecuentan los programas de televisión y los estudios de radio. Lo mismo opinan sobre la crisis internacional, sobre política geoestratégica, sobre diversos casos judiciales, o sobre política educativa. Aunque hay que reconocer que el excelente escritor lo hace con mejor prosa.

Y como hice hace un par de semanas con sus opiniones políticas sobre la situación en América Latina, hoy me voy a permitir hacer unos comentarios sobre sus opinines económicas. Igual le tomo el gusto a la cosa y me convierto en un opinador sobre las opiniones del excelente escritor.

Se pregunta el excelente escritor, como tantos otros, “¿cómo es posible que se haya llegado a estos extremos críticos sin que nadie lo advirtiera?“. Y me temo que voy a tener que contradecirle. Hay gente que hace mucho tiempo que viene escribiendo sobre las causas que han provocado esta crisis. Hace mucho tiempo que se viene escribiendo sobre los desmanes de la globalización, sobre el casino en el que se ha convertido la economía financiera internacional, sobre los riesgos de basar la economía en la construcción, sobre las alegrías de las entidades financieras a la hora de conceder créditos. Cosa distinta es que el excelente escritor no tenga simpatía por los que escriben esas cosas, no lea lo que escriben, o sus opiniones no le parezcan dignas de su atención. O lo que sería peor, que no le preocupen en absoluto todas esas cosas de las que se viene escribiendo desde hace tiempo, mientras que los únicos que sufren sus efectos son indios/as, campesinos/as, trabajadores/as, inmigrantes/as y otras gentes de esa ralea.

Dice luego el excelente escritor, como tantos otros, que “la burbuja inmobiliaria (…) iniciada en Estados Unidos, se extendió luego a otros países occidentales“. He oido repetir mil veces, en los últimos meses que el origen de la crisis está en las famosas hipotecas subprime que solo existían en Estados Unidos. La principal característica de estas hipotecas subprime es tener un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos. Y de nuevo me temo que voy a tener que contradecirle. Porque son varias las ocasiones en las que he oído decir a trabajadores del sector bancario eso de que “en España, durante unos años, se han concedido hipotecas con mucha alegría“. Para mi, que no soy experto en economía, lo de “con mucha alegría” viene a significar lo mismo que a un nivel de riesgo de impago superior a la media. El hecho es que empiezan a ser muchas las familias en España (comenzando por las familias inmigrantes cuyos ingresos dependían del sector de la construcción) que están teniendo problemas serios para poder afrontar sus hipotecas (por cierto, recomiendo la lectura del artículo “Quiebra financiera de las familias españolas”, escrito por Carlos Martín Urriza y Miguel Ángel García Díaz, economistas del Gabinete Técnico Confederal de Comisiones Obreras, del que tuve conocimiento vía Im-Pulso).

Opina el excelente escritor, como tantos otros, que al mantenerse las tasas de interés “equivocadamente muy bajas, hubo un gran incentivo para la adquisición de viviendas, y bancos y financieras concedieron créditos e hipotecas que pusieron pisos y casas al alcance de cualquiera, estuviera o no en condiciones de cumplir con los compromisos de deuda que asumía“. He aquí el quiz de la cuestión. ¡¡Qué es eso de poner pisos y casas al alcance de cualquiera!! ¡¡Si hasta los negros de Alabama podían comprarse una casa!!

Efectivamente, ahí radica el problema. En que el capitalismo (el que excelente escritor vaticina que no va a desaparecer) ha convertido hasta las necesidades básicas como la vivienda, la educación o la salud, en mercancías que se rigen por la mano invisible del mercado. En manos de un mercado controlado por esos que, hasta el escelente escritor considera “irresponsables ejecutivos azuzados por la avaricia”.

El problema es que esos ejecutivos probablemente acaben siendo “irresponsables”, porque nadie les va a exigir responsabilidades por los efectos de esta crisis, ni la crisis en la que desde hace décadas viven las familias que en todo el mundo no tienen acceso a la vivienda, la salud o la educación con la que esos ejecutivos mercadean.

Vaticina el excelente escritor, como tantos otros, que “el sistema capitalista no va a desaparecer, desde luego, porque, aunque les duela a los nostálgicos de las economías estatizadas y su inevitable corolario -la dictadura totalitaria-, no hay alternativa alguna para reemplazarlo“. Yo que no me considero un nostálgico de las economías estatalizadas, ni de su inevitable cororalario, lamento profundamente que el excelente escritor que tiene esa poderosa creatividad para inventar personajes y contar historias, no sea capaz de ponerla, esa creatividad, al servicio de inventar nuevas alternativas que vayan más allá de las economías estatalizadas y de el capitalismo furibundo y su inevitable corolario -la miseria en el mundo-. Tal vez si lo hiciera, viviría de una forma menos acomodada que escribiendo columnas en El País. Pero sin duda le haría un gran servicio a la humanidad.


MST

agosto 8, 2008

En estos días recordaba una anécdota de hace unos años cuando visitó Valencia un compañero del Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST). Nos contaba como la Constitución Brasileña explicita que toda propiedad ha de cumplir una función social, y como en el artículo 184 dice que “Es competencia de la Unión expropiar por interés social, para fines de reforma agraria, el inmueble rural que no está cumpliendo su función social, mediante previa y justa indemnización en títulos de deuda agraria (…)”, y nos contaba como el MST identifica lo que interpreta son tierras rurales improductivas que no cumplen con su función social y las ocupa.

Cuando luego le contábamos acerca de la situación de la vivienda en España (en resumen, miles de viviendas vacías, y miles de personas sin acceso a una vivienda digna), el compañero del MST nos hacía un ofrecimiento. Que algunos compañeros del MST vinieran a España a acompañar el proceso de organización de la gente sin acceso a vivienda, con el propósito de iniciar un movimiento de ocupación de las viviendas vacías. Aquello podría haber sido el germen del MSV (Movimiento de los Trabajadores Sin Vivienda).

Ahora pienso que fue una pena no aceptar el ofrecimiento. Me encantaría conocer la opinión del presidente Zapatero, tan defensor de derechos, si las y los trabajadores sin acceso a vivienda se organizaran para ocupar pacíficamente las viviendas que en la actualidad no cumplen con su función social.

Porque, conviene recordar, el artículo 47 de la Constitución Española dice que “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”.


Cosas que no entiendo

julio 14, 2008

Ayer por la tarde jugaba con mi hijo de siete años al juego de “Yo no comprendo”. El juego consiste en que alternativamente cada uno va enumerando cosas que no comprende. En uno de mis turnos, yo dije “No comprendo que haya casas vacías, y gente que no tiene casa en la que vivir”. En el siguiente turno, mi hijo (recuerdo: siete años, y además tenía unas décimas de fiebre) dijo: “No entiendo porque la gente que no tiene casa en la que vivir, no entra en las casas vacías”.

Hoy leo en el diario Público, que en España hay 3,8 millones de pisos sin ocupar. El Ayuntamiento de Sevilla ha comenzado a cobrar un recargo del 50% en el Impuesto de Bienes Inmuebles a los propietarios de viviendas vacías. “Es una decisión política de este Ayuntamiento, que es de izquierdas” ha afirmado el director general de Hacienda de la corporación local.

Algo es algo, aunque sin duda, mi hijo de siete años lo tiene un poco más claro que el Ayuntamiento de Sevilla.