Las opiniones económicas de Vargas Llosa

octubre 19, 2008

El excelente escritor peruano, publica hoy un artículo en El País sobre la crisis económica. El excelente escritor cada vez se asemeja más a esos tertulianos que frecuentan los programas de televisión y los estudios de radio. Lo mismo opinan sobre la crisis internacional, sobre política geoestratégica, sobre diversos casos judiciales, o sobre política educativa. Aunque hay que reconocer que el excelente escritor lo hace con mejor prosa.

Y como hice hace un par de semanas con sus opiniones políticas sobre la situación en América Latina, hoy me voy a permitir hacer unos comentarios sobre sus opinines económicas. Igual le tomo el gusto a la cosa y me convierto en un opinador sobre las opiniones del excelente escritor.

Se pregunta el excelente escritor, como tantos otros, “¿cómo es posible que se haya llegado a estos extremos críticos sin que nadie lo advirtiera?“. Y me temo que voy a tener que contradecirle. Hay gente que hace mucho tiempo que viene escribiendo sobre las causas que han provocado esta crisis. Hace mucho tiempo que se viene escribiendo sobre los desmanes de la globalización, sobre el casino en el que se ha convertido la economía financiera internacional, sobre los riesgos de basar la economía en la construcción, sobre las alegrías de las entidades financieras a la hora de conceder créditos. Cosa distinta es que el excelente escritor no tenga simpatía por los que escriben esas cosas, no lea lo que escriben, o sus opiniones no le parezcan dignas de su atención. O lo que sería peor, que no le preocupen en absoluto todas esas cosas de las que se viene escribiendo desde hace tiempo, mientras que los únicos que sufren sus efectos son indios/as, campesinos/as, trabajadores/as, inmigrantes/as y otras gentes de esa ralea.

Dice luego el excelente escritor, como tantos otros, que “la burbuja inmobiliaria (…) iniciada en Estados Unidos, se extendió luego a otros países occidentales“. He oido repetir mil veces, en los últimos meses que el origen de la crisis está en las famosas hipotecas subprime que solo existían en Estados Unidos. La principal característica de estas hipotecas subprime es tener un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos. Y de nuevo me temo que voy a tener que contradecirle. Porque son varias las ocasiones en las que he oído decir a trabajadores del sector bancario eso de que “en España, durante unos años, se han concedido hipotecas con mucha alegría“. Para mi, que no soy experto en economía, lo de “con mucha alegría” viene a significar lo mismo que a un nivel de riesgo de impago superior a la media. El hecho es que empiezan a ser muchas las familias en España (comenzando por las familias inmigrantes cuyos ingresos dependían del sector de la construcción) que están teniendo problemas serios para poder afrontar sus hipotecas (por cierto, recomiendo la lectura del artículo “Quiebra financiera de las familias españolas”, escrito por Carlos Martín Urriza y Miguel Ángel García Díaz, economistas del Gabinete Técnico Confederal de Comisiones Obreras, del que tuve conocimiento vía Im-Pulso).

Opina el excelente escritor, como tantos otros, que al mantenerse las tasas de interés “equivocadamente muy bajas, hubo un gran incentivo para la adquisición de viviendas, y bancos y financieras concedieron créditos e hipotecas que pusieron pisos y casas al alcance de cualquiera, estuviera o no en condiciones de cumplir con los compromisos de deuda que asumía“. He aquí el quiz de la cuestión. ¡¡Qué es eso de poner pisos y casas al alcance de cualquiera!! ¡¡Si hasta los negros de Alabama podían comprarse una casa!!

Efectivamente, ahí radica el problema. En que el capitalismo (el que excelente escritor vaticina que no va a desaparecer) ha convertido hasta las necesidades básicas como la vivienda, la educación o la salud, en mercancías que se rigen por la mano invisible del mercado. En manos de un mercado controlado por esos que, hasta el escelente escritor considera “irresponsables ejecutivos azuzados por la avaricia”.

El problema es que esos ejecutivos probablemente acaben siendo “irresponsables”, porque nadie les va a exigir responsabilidades por los efectos de esta crisis, ni la crisis en la que desde hace décadas viven las familias que en todo el mundo no tienen acceso a la vivienda, la salud o la educación con la que esos ejecutivos mercadean.

Vaticina el excelente escritor, como tantos otros, que “el sistema capitalista no va a desaparecer, desde luego, porque, aunque les duela a los nostálgicos de las economías estatizadas y su inevitable corolario -la dictadura totalitaria-, no hay alternativa alguna para reemplazarlo“. Yo que no me considero un nostálgico de las economías estatalizadas, ni de su inevitable cororalario, lamento profundamente que el excelente escritor que tiene esa poderosa creatividad para inventar personajes y contar historias, no sea capaz de ponerla, esa creatividad, al servicio de inventar nuevas alternativas que vayan más allá de las economías estatalizadas y de el capitalismo furibundo y su inevitable corolario -la miseria en el mundo-. Tal vez si lo hiciera, viviría de una forma menos acomodada que escribiendo columnas en El País. Pero sin duda le haría un gran servicio a la humanidad.

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Las opiniones políticas de Vargas Llosa

octubre 2, 2008

El diario El País de hoy publica un artículo en el que recoge las opiniones del excelente escritor peruano Mario Vargas Llosa. Aunque el artículo lleva por subtítulo “El escritor hispano-peruano analiza la realidad latinoamericana y la crisis de EEUU”, en realidad sólo recoge los “análisis” del escritor sobre Bolivia y Venezuela. El título del artículo es explícito “Vargas Llosa: Morales está acabando con Bolivia, pero lo de Chávez es peor”.

Sobre Bolivia y su presidente, el excelente escritor desmiente que Morales sea un indio como se ha presentado en Europa, y ha subrayado que se trata de “un criollo latinoamericano típico, un mestizo hispanohablante, que está acabando con Bolivia, creando problemas monstruosos con la cuestión racial, que antes no existían al nivel de ahora”.

El excelente escritor, se arroga entonces la facultad de decidir quien es “indio” y quien no. Me gustaría preguntarle al excelente escritor que pruebas son las que hay que hacerse para obtener la denominación de origen “india”. ¿Hay que hacerse un análisis sangre? ¿Es suficiente con uno de orina? ¿Tal vez ambos?

Por otro lado, el excelente escritor afirma que el presidente Morales “está acabando con Bolivia y creando problemas monstruosos con la cuestión racial que antes no existían”. Me gustaría preguntarle al excelente escritor con cuantos “indios” bolivianos ha tenido la oportunidad de hablar para preguntarles que problemas raciales han sufrido en las últimas décadas, en los últimos siglos. Probablemente, para el excelente escritor, no tener acceso al agua potable, a la luz eléctrica, que el país lo gobiernen blancos (como él) cuando la mayoría de la población es indígena, no tener acceso a la educación ni a la salud en las mismas condiciones que los blancos, que se menosprecie tu lengua y tu cultura, que te insulten, que te agredan, por el hecho de ser “indio”, no son “problemas monstruosos con la cuestión racial”. Seguramente, para el excelente escritor, “problemas monstruosos con la cuestión racial” es que los “indios” hartos de la explotación y de la esclavitud, decidan cambiar el rumbo de su país. Que a pesar de la violencia con la que los enfrentan los que tradicionalmente acapararon el poder en Bolivia, sigan defendiendo su dignidad y otro modelo de país en el que las riquezas no queden en manos de unos pocos.

Al referirse a Venezuela, el escelente escritor afirma que “El caso de Chávez es más grave, porque en Venezuela, mal que mal, había ya una tradición de cuarenta años de vida democrática, aunque con una corrupción enorme, es verdad. Pero la solución no es volver a la dictadura”. Efectivamente, existía el pequeño detalle de una corrupción enorme, el pequeño detalle (como nos contaba el amigo Rafa en un comentario a un post anterior) de la concentración de los beneficios del petróleo en manos de unos cuantos, el pequeño detalle del clientelismo político y el Pacto del Punto Fijo, por el que los dos grandes partidos se repartieron el poder, y una larga sucesión de pequeños detalles como esos. Y sin embargo, ahora han vuelto a la dictadura. Me gustaría preguntarle al excelente escritor cual es entonces su concepto de democracia. Porque últimamente, convocar referéndums y ganarlos con porcentajes de entre el 60 y el 70% de los votos es ser poco democráticos. Cuantas más citas electorales convocas, cuantas más ganas y por un porcentaje de votos mayor, menos democrático eres.

Por último, el excelente escritor y adalid del liberalismo, ha reconocido encontrarse “desgarrado” entre sus principios y la realidad. “Un liberal jamás debería aceptar que los pobres contribuyentes salvaran a las empresas codiciosas que han acabado en la ruina”. Sin embargo, el problema ahora es que “estas instituciones no quiebran solas y parece indispensable el intervencionismo para salvar a los náufragos”. El excelente escritor y adalid del liberalismo propugnando el intervencionismo estatal. Señor Vargas Llosa, le recomiendo lea la carta del cineasta Michel Moore a los ciudadanos de Estados Unidos.

Ah… el excelente escritor, también ha vuelto a defender el denominado Manifiesto para la unidad de la lengua castellana, que suscribió, porque cree “en todo lo que dice de principio a fin. Su idea es justa y válida y merece ser apoyada”. Pues nada, a defender la bandera del uniformismo cultural.