Discrepo

marzo 3, 2008

En numerosas ocasiones he referenciado a artículos del periodista valenciano Pascual Serrano, cuyo punto de vista suelo compartir. Hoy leo un post en su blog que titula Los 17 caídos, en relación a la masacre por parte del ejército colombiano de otros tantos guerrilleros de las FARC, incluido el número dos de la organización, Raúl Reyes.

Pascual termina el artículo afirmando “No sé si Raúl, Olga, Julián y el resto de sus compañeros que cayeron el día 1 de marzo luchaban de la forma más acertada por un mundo más justo, pero sé que estaban convencidos de que lo hacían. Ello les convierte en mil veces más honorables que quienes les han matado en nombre de la lucha contra el terror y el narcotráfico.

Si tantas veces he estado de acuerdo con el punto de vista de Pascual, hoy no puedo estarlo.

Yo si estoy convencido de que la forma más acertada de luchar por un mundo más justo no es la guerra.

Yo si estoy convencido de que, precisamente, cuando se dice luchar por un mundo más justo, no se puede reclutar niños para la guerra (Los niños y los conflictos armados, Informe del Secretario General de NNUU, 2006. Pág. 21), ni ejercer la violencia sexual contra las mujeres (Colombia. Cuerpos marcados, crímenes silenciados. Violencia sexual contra las mujeres en el marco del conflicto armado, Amnistía Internacional, 2004), ni secuestrar a civiles y someterlos durante años a tratos inhumanos y degradantes.

Si estos son los instrumentos para lograr un mundo más justo, yo no quisiera vivir en ese mundo más justo. Si estas atrocidades convierten a quienes las cometen en honorables, yo no quiero ser honorable.

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Y el gobierno llorica

febrero 5, 2008

Y siguiendo con el tema… suscribo la nota de Pascual Serrano que titula Obispos políticos y gobierno llorica y que reproduzco completa:

Está el ambiente político alterado por las declaraciones de la jerarquía eclesiástica que prácticamente ha pedido el voto para el Partido Popular. Se les acusa de dedicarse indebidamente a la política y adscribirse como argumento ser los portavoces exclusivos de la voluntad de Dios. Yo ambas cosas las veo perfectamente lógicas, las materias sobre las que se pronuncia la Iglesia -aborto, divorcio, eutanasia o anticoncepción-, son asuntos regulados por leyes elaboradas por los políticos; y en cuanto a su portavocía celestial no es nuevo, forma parte de su principio de existencia. Es normal que pidan el voto para el Partido Popular, ambos son herederos del régimen nacionalcatólico que nos esclavizó durante cuarenta años y fusilaba a quienes no lo compartían.

Lo preocupante y cínico es que el gobierno y el partido socialista se dediquen a gimotear y escandalizarse mientras sigue financiándoles mediante el Concordato, aumenten el porcentaje de IRPF destinado a la Iglesia, concierten y financien sus colegios católicos, paguen sus profesores de religión, destinen fondos públicos al mantenimiento y rehabilitación de sus edificios, les eximan a éstos de pagar impuestos municipales, construyen y mantienen capillas en hospitales públicos y cuarteles, y celebren sus patronos religiosos en municipios, desfiles e instituciones. El problema no es, por tanto, una jerarquía eclesiástica que haga política y se pronuncie por un partido, como si lo hace le peña taurina de mi pueblo. Lo absurdo es que sea tan estúpido el gobierno –o nos tome por ello a nosotros- como para seguir destinando el dinero de nuestros impuestos a esa gente. De forma que no nos indignemos con los pronunciamientos de los obispos, indignémonos con los estúpidos que les financian. Que se note el día 9 de marzo.


Salud

enero 23, 2008

Le tomo prestada a Pascual Serrano la noticia sobre el mapa elaborado por Médicos del Mundo que representa el número de habitantes por médico para cada país del mundo. Como seguramente a este tamaño no aprecien los detalles… pinchen sobre el mapa.

Les adelanto algunos datos:

España (país en el que resido): 300 (en la media europea).

Senegal (país desde el que escribo): 16.500

Tanzania y Malawi (ambos en la zona este de África Central) : 50.000

Cuba: 170. Con un dato adicional. Como recuerda Pascual, “en Cuba los médicos no cobran a los ciudadanos por sus servicios, no existe el ejercicio privado de la medicina”.