Vicent Martí

enero 22, 2009

Me entero por el amigo Tur de que Vicent Martí, premiado en 2006 como mejor agricultor ecológico de España escuchará mañana la petición de condena, junto a otros cuatro integrantes de Per l’Horta, a pagar más de 6.ooo euros al Ayuntamiento de Alboraia. ¿El delito? Manifestar su desacuerdo por la eliminación de la huerta con una pancarta en un pleno municipal.

Conocí a Vicent hace unos cuantos años. Visitaba Valencia un buen amigo argentino, muy involucrado con la agroecología en su país, y fuimos a conocer a Vicent. Durante un tiempo compré sus famosas “caixetes” con una selección de productos de temporada, libres de agroquímicos, y cultivados con esmero y cariño. El esmero que Vicent pone al cuidado de la tierra. El mismo que pone en la conversación.

Vivimos en un país en el que los que triunfan son los que se empeñan en destruirlo. Y son llevados ante la justicia (¿justicia?) los que se empeñan en defenderlo. Como dice otro de esos buenos hombres que miman la conversación y la palabra, estamos en una época de barbarie.

Mañana a las 10:30, frente a la Ciudad de la Justicia de València, habrá una concentración de apoyo a Vicent y sus cuatro compañeros.

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Los negocios inmobiliarios de las cajas valencianas

enero 19, 2009

Este fin de semana compartí tertulia radiofónica con Juan Enrique y Sergi. Uno de los temas de los que conversamos fue de la construcción y del sector inmobiliario en el País Valenciano.

Las dos principales cajas de ahorros valencianas (como tantas otras entidades financieras) han financiado onerosamente en los últimos años a las empresas constructoras. Entre ambas, acumulaban 120 millones de euros en crédito a la quebrada Llanera. La CAM ha sido la principal suministradora de crédito a Paco el Pocero, con 267 millones de euros.  Bancaja prestó a Martinsa Fadesa 316 millones de crédito, que ahora podría perder.

Las cajas de ahorros, surgieron en el siglo XVIII con un objetivo concreto, adecuar el ahorro popular hacia la inversión y realizar una labor social en sus respectivos ámbitos territoriales. Con el paso del tiempo, se han convertido en instituciones financieras equiparables a los bancos (aunque sometidas al control político) y  han jugado un papel activo en la promoción de un modelo económico concreto. En el caso que nos ocupa, las cajas valencianas han sido aliadas de un sector económico (el de la construcción) y cómplices de un modelo en el que la vivienda no se ha considerado como un derecho, sino como una mercancía especulativa.

Ahora que la crisis aprieta, y muchas familias hipotecadas no pueden hacer frente al pago de la letra, si se dirigen a la entidad financiera que les brindó el préstamo hipotecario con la intención de entregar la vivienda a cambio de la cancelación del crédito se encuentran con un problema. La tasación actual de su vivienda ha bajado un 20, o un 30% con respecto a la tasación de hace un par de años. Sin embargo, los precios no han bajado más que un 2 o un 3%. Conclusión: aun entregando el piso, les sigue quedando una deuda con la entidad financiera por un 20 o 30% del préstamo concedido.

Sólo se me ocurren dos opciones. O las tasaciones ahora están devaluadas artificialmente, o hace unos años estaban infladas artificialmente. No hace falta ser demasiado inteligente para pensar que la opción correcta es la segunda. Durante años, las empresas de tasación y las entidades financieras (incluidas las cajas de ahorros) se han repartido un intersante negocio. Y ahora que el negocio deja de ser interesante, ¿quien paga los platos rotos? Los de siempre.

PD. Eso sí, el Director General de la CAM considera que el sector inmobiliario es vital para salir de la crisis. Yo sin embargo pienso que el sector inmobiliario debería ser vital para que todo el mundo tuviera un techo digno en el que vivir.


Rita la cantaora

enero 15, 2009

Me entero por el amigo Tur del reclamo de Rita Barberá a Zapatero de que dedique el 0,7% del fondo del Plan de Inversión Social a comedores sociales. La eterna alcaldesa, juega con la cifra del 0,7% del PIB que la Asamblea General de Naciones Unidas acordó en su 34 sesión en 1980 que los países donantes debían destinar a Ayuda Oficial al Desarollo (AOD).

Les invito a que le peguen una mirada al Informe de Seguimiento del Plan Anual de Cooperación Internacional del 2007 (el último publicado), y especialmente a la tabla de la página 37. Bueno, por si están un poco perezosos o no tienen ganas de esperar a que bajen las dos megas y media que pesa, aquí les dejo la tabla en cuestión (pueden ampliarla pinchando sobre ella).

aodmunicipal

Como podrán observar, el Ayuntamiento de Valencia dedicó en ese 2007 poco más de 1 millón de euros a la AOD. Eso significa un 0,15% del presupuesto municipal, muy lejano del 0,7% con el que ahora juega.

Ayuntamientos como el de Elche, con un presupuesto muy inferior al de Valencia dedican más dinero a la AOD (en términos porcentuales, el Ayuntamiento de Elche dedica más de cuatro veces lo que el de Valencia).

Como pueden ver en la tabla, el porcentaje que dedica el Ayuntamiento de Valencia (ese 0,15%) es el más bajo de los 20 principales Ayuntamientos de la Cooperación Municipal Española, lejos del 0,37% de Madrid, o el 0,29% de Barcelona, y lejísimos del 1,19% de Irún o el 0,94% de Gijón.

Visto de otro modo, mientras el Ayuntamiento de Irún dedica a la AOD 14,32 € por habitante, el de Valencia únicamente dedica 1,26 €.

Pero cuando uno (una en este caso) no cumple con sus obligaciones, que mejor que exigirle a los demás que las cumplan, ¿no?

Corrección:

Me corrige un buen amigo. La resolución de Naciones Unidas sobre el 0,7% es del año 1970. La prueba aquí.

resolucion07


Juventud universitaria

diciembre 3, 2008

En estos días he participado como docente en un curso sobre cuestiones relacionadas con la cooperación al desarrollo. Las participantes (mayoritariamente mujeres) eran jóvenes estudiantes de la Universidad de València cuya motivación fundamental era obtener los necesarios créditos de libre elección para completar su currículum académico. Tengo colegas que no muestran una especial disposición para impartir este tipo de cursos, por la falta de motivación del alumnado (les interesan más los créditos que la temática del curso). Y sin embargo, yo me presto con frecuencia porque resultan un espacio en el que poder conversar con jóvenes que no están en los “círculos” en los que habitualmente me muevo con esos colegas. En definitiva son jóvenes “normales” que responden a la media del estudiante universitario.

Aunque la temática del curso era al cooperación al desarrollo, finalmente se convirtió en una excusa para hablar sobre la vida. Sobre la situación del mundo, sobre la situación de las personas que lo habitan. Y no deja de impresionarme, por mucho que participe en este tipo de espacios, la concepción habitual que la juventud universitaria valenciana (seguro que generalizable a la de otros lugares) tiene del mundo.

Son en general optimistas (piensan que en unos años conseguirán tener una vivienda en propiedad), hay problemáticas que en nuestro país ya están superadas, o casi superadas (piensan que no habrá grandes diferencias entre lo que les tocará disfrutar o sufrir, sean hombres o mujeres, la igualdad prácticamente está conseguida), tienen un desconocimiento profundo de lo que sucede en el mundo (si les hablas del saqueo de los recursos naturales de terceros países que perpetran las multinacionales españolas, te miran con cara extraña, como se mira a un extremista radical), abundan las opiniones preocupantes (si esas multinacionales españolas rapiñan los recursos de terceros países a precio de saldo, debe ser porque los gobernantes de esos países son bobos, o tienen un nivel cultural deficiente), etc.

Por supuesto que en una sociedad como ésta en la que vivimos, los espacios de socialización y aprendizaje son múltiples (la familia, los medios de comunicación, etc.). Pero si este es el perfil medio de la juventud que estudia en la universidad, no me queda otro remedio que pensar que esta universidad es un instrumento de atontamiento más.

Sin duda, llegará un momento en que estas personas terminen su ciclo educativo (tal vez con veintimuchos años, después de terminar sus carreras universitarias, algún máster) y desembarquen en el mundo real.
Y entonces la mayoría descubrirá que con los salarios de mierda que tendrán durante años, será imposible que adquieran una vivienda en propiedad (en muchos casos, será difícil incluso que accedan a una en alquiler), ellas descubrirán que lo tendrán mucho más difícil que sus amigos (entre otras muchas razones, porque su sueldo por el mismo trabajo será todavía más miserable que el de ellos), y si consiguen ahorrar a fuerza de sudor y lágrimas lo suficiente como para irse de vacaciones a algún país del Sur, y llegan con los ojos lo suficientemente abiertos, descubrirán que aquel tipo que alguna vez les contó sobre la rapiña de las multinacionales españolas no era un extremista radical. Pero entonces, tal vez sea demasiado tarde para muchas cosas.

54439_stop_bolonia1[Pincha sobre la imagen para leer sobre la Declaración de Bolonia]


Degradación democrática

diciembre 3, 2008

fabraQue un personaje como Carlos Fabra, imputado por múltiples delitos, tenga la desvergüenza de decir “que si le toca la lotería se sacará la pirula y meará en la sede de Izquierda Unida” y que los máximos dirigentes del Partido Popular sigan considerándolo un ciudadano ejemplar, es una muestra de la falta de escrúpulos de este partido.

Que siga siendo a estas alturas presidente de la Diputación de Castellón, es una muestra de la degradación del sistema democrático en el que vivimos.


La importancia de una manifestación

diciembre 2, 2008

El sábado, miles de personas (12.000 según la policía autonómica, 40.000 según la policía nacional, 80.000 según los convocantes) se manifestaron en Valencia contra la política educativa del gobierno autonómico. Unos miles arriba o abajo, no hay duda de que fue una de las manifestaciones más importantes de los últimos tiempos en la ciudad de Valencia. Importante, por el número de personas asistentes, pero sobre todo por el motivo de la misma: la política educativa.

La derecha católica y conservadora de este país (a la que se puede acusar de muchas cosas, pero no de falta de inteligencia) ha convertido a la educación en uno de sus principales caballos de batalla.

Los datos más actualizados que he conseguido son los del curso 2003/2004. En ese curso académico, en el País Valenciano, un 22,9% del alumnado de educación infantil, un 23,9% del de primaria y un 24,9% del de Educación Secundaria Obligatoria, estaba matriculado en centros católicos. En definitiva, uno de cada cuatro jóvenes, se educa en centros católicos. Estos porcentajes superaban ligeramente la media en el estado español (18,8%, 21,5% y 22,8% respecticamente).

La permanencia de la asignatura de religión en el currículum académico, y especialmente la no introducción en el mismo de la asignatura de la Educación para la Ciudadanía, han sido dos de los temas centrales de la política católica frente al gobierno central.

Hace unas semanas, el Conseller de Educación, denunciaba que hay un sector radical que busca hacer política desde la educación. ¿Se refería tal vez a los sectores radicales de la derecha católica conservadora? Sin duda esos sectores tienen clarísimo que la mejor manera de influir social y políticamente en un país, es adoctrinando a su sociedad desde la infancia.

Por eso es tan importante que miles de ciudadanos y ciudadanas salieran a la calle a protestar contra esa política educativa.

manieducacion1Foto de M.A.Montesinos para Levante. Mas aquí.


Soy un radical

noviembre 2, 2008

Según el señor Font de Mora, Conseller de Educación del Gobierno Autonómico Valenciano, hay un sector radical que busca hacer política desde la educación.

Señor Font de Mora, me declaro uno de esos radicales que cree que hay que hacer política desde la educación, incluso que hay que buscar educar desde la política. No tengo duda de que muchos buscan hacer otras cosas desde la política, tal vez negocios. Tal vez señor Font de Mora usted sea uno de esos, de los que piensa que hacer política es algo terrible. Porque sino, ¿que tendría de malo hacer política desde la educación?

Porque no se si hablamos de lo mismo, pero cuando yo hablo de política, hablo de política. Me refiero a gestionar lo público en beneficio de la sociedad. Tal vez cuando usted habla de política se refiere a ese politiqueo ruin al que se dedican ustedes.

No se si usted se molestó en leer el REAL DECRETO 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. Si, ese decreto en el que se establecen los objetivos y los contenidos de las asignaturas de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, y Educación ético-cívica. ¿Lo leyó, señor Font de Mora, antes de tomar la decisión de que en este país, las íbamos a impartir en inglés?.

Por si no lo hizo, y para que no tenga que buscar en el decreto, aquí se lo dejo. ¿Leyó donde pone lo de “La política como servicio a la ciudadanía:la responsabilidad pública”?

También afirma el señor Font de Mora que “hay un sector de la izquierda que piensa que el Partido Popular no tiene derecho a gobernar, en una concepción que a mí me parece antidemocrática y que, por otra parte, tampoco es nueva en la historia de España.” Me temo que el señor Conseller no se ha leido la historia de España. Porque si lo hubiera hecho, tendría claro que lo que es nuevo en la historia de España es que no gobierne la derecha, que históricamente lo hizo por las buenas o por las malas (habitualmente por las malas).