Betancourt y el Foro de Ermua

octubre 15, 2008

El Foro de Ermua considera que el apoyo de Ingrid Betancourt a la negociación con terroristas la invalida para recibir el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia con el que ha sido galardonada, y le pide que renuncie al premio.

Yo sin embargo pienso que la apuesta de Betancourt por el poder de la palabra es el principal motivo para darle un premio por la Concordia.

El acta del jurado que le concedió el premio a Betancourt decía:

Ingrid Betancourt personifica a todos aquellos que en el mundo están privados de libertad por la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la violencia terrorista, la corrupción y el narcotráfico.

El jurado al destacar la fortaleza, dignidad y valentía con las que Ingrid Betancourt se ha enfrentado a seis años de injusto cautiverio, quiere solidarizarse con todas aquellas personas que padecen las mismas dramáticas e inadmisibles condiciones que ella ha sufrido, así como con aquellos gobiernos que, al igual que el Gobierno de la República de Colombia, trabajan por la consolidación del sistema democrático y las libertades cívicas.

Sin que sirva de precedente, este acta me hace estar de acuerdo con el Foro de Ermua. Betancourt, no debería aceptar un premio de un jurado que se solidariza con el Gobierno de Colombia por “trabajar por la consolidación del sistema democrático y las libertades cívicas”.

No debería aceptar un premio de un jurado que miente y se solidariza con un gobierno que se apoya en políticos implicados con el paramilitarismo, que compra el voto a parlamentarios para asegurar su reelección, que ignora la soberanía de los países vecinos y realiza operativos militares en ellos, que utiliza en logo de Cruz Roja en un rescate militar de secuestrados (lo que es considerado Crimen de Guerra), que viola los Derechos Humanos, descalifica a los defensores de derechos humanos y los coloca en el objetivo de los paramilitares, etc.


Betancourt y el poder de la palabra

octubre 13, 2008

Hace unas semanas recogía las palabras de Luis Eladio Pérez, en una entrevista en la Cadena Ser, en las que afirmaba que esperaba que el final al conflicto armado en su país, Colombia, fuera dialogado.

Hace unos días, su compañera de cautiverio en la selva, Ingrid Betancourt, intervino ante el pleno del Europarlamento en Bruselas. Y de nuevo reiteró la misma idea. El poder de la palabra. El diálogo como herramienta para terminar con los conflictos armados. Como bien cuenta Javier Ortiz en su columna, entre los que aplaudían el discurso de Betancourt, estaban muchos españoles que han dedicado los últimos años a predicar con todas sus fuerzas lo contrario para el “caso vasco” y a tildar de amigos de los terroristas a los que se atrevían a disentir de su discurso.


Delincuentes

septiembre 26, 2008

Hace unos días, el ex-ministro de interior en el gobierno del ahora lobbysta internacional Felipe González, José Barrionuevo, hacía unas declaraciones en las que defendía que los españoles deben empezar a tratar a ETA como un “problema de delincuencia”. Sin duda, de delincuencia y de terrorismo sabe mucho el ex-ministro, que en 1998 fue condenado a diez años de prisión y doce de inhabilitación por su vincluación con los GAL. El hecho de que el PCTV obtuviera en las elecciones de 2005 al Parlamento Vasco 150.644 votos (12,44 %) parece no significar nada.

El día siguiente, en la Cadena Ser entrevistaban a Ingrid Betancourt y a Luis Eladio Pérez. Ingrid Betancourt no precisa presentación. Probablemente sean menos los que sepan quien es Luis Eladio Pérez, aunque permaneció secuestrado por las FARC un tiempo parecido al de Betancourt. Y sin duda, muy pocas personas serían capaces de dar el nombre de algún otro de los secuestrados en Colombia (porque aunque la prensa española no los saque ya en portada, y Sarkozy de por terminada la faena, todavía son muchas las personas secuestradas en ese país).

Volviendo a la entrevista, me gustaría rescatar algunas de las cosas que dijo Luis Eladio Pérez.

Pregunta: ¿Y ese final (de las FARC) será…, todavía hay opción de que sea un final dialogado o estamos ya ante un final, digamos a base de mano dura?

Abrigamos la esperanza de que sea dialogado, el problema es que el gobierno está imbuido en el tema de la solución militarista y la guerrilla no quiere abrir espacios políticos, están ensimismados, y ello no ha permitido generar unos espacios de confianza que permitan avanzar en un posible dialogo. Hoy yo le reclamaría al presidente Uribe, por ejempo, que reconsidere la posición y retome la intermediación internacional a los efectos de crear esos climas de confianza que pueden haber en las partes, que se necesitan en las dos partes, para poder avanzar en un diálogo, que en una primera instancia permita la liberación de las personas que están secuestradas por las FARC, traerlos con vida a la libertad, y en segundo lugar que esa sea sin duda una cuota inicial para un proceso de paz.

Unos minutos después, Luis Eladio Pérez afirma:

En Colombia hay unos factores esctructurales que generan la violencia, que son la miseria, el abandono, la falta de oportunidad (…) La pregunta, por ejemplo, sería, una bomba matando a todos los miembros del Secretariado de las FARC, a todos los que usted quiera como guerrilleros ¿soluciona el problema de la miseria en Colombia, de la falta de oportunidades, del abandono y del maltrato que sufren esos muchachos? No. Y esos son los factores generadores de la violencia, que se expresan a través de la guerrilla, o a través del paramilitarismo, o a través de la delincuencia común. Entonces la solución no solamente puede ser militarista, tiene que tener un componente social definitivo, que la sociedad colombiana comprenda que tiene que ceder un poco, que tiene que haber una redistribución del presupuesto de la nación para poder atender esas mínimas necesidades que hoy sufre, por abandono, el treinta por ciento de la población colombiana.

Sin duda, en el País Vasco hay unos factores estructurales que generan violencia, del mismo modo que en Colombia, como afirma Luis Eladio Pérez, hay unos factores estructurales que generan violencia. Por eso, la solución a ninguno de los dos conflictos puede ser militarista. Y eso no implica validar el accionar de ETA ni de las FARC. Siento el mismo desprecio por ETA y las FARC del que sin duda siente Luis Eladio Pérez. Es únicamente cuestión de hacer un diagnóstico acertado para poder aplicar las soluciones correctas. En Colombia, no tengo dudas de que el gobierno de Uribe no tiene ninguna intención de un final negociado al conflicto armado. Porque no tengo ninguna duda de que el principal beneficiado electoralmente por el conflicto es el propio Uribe. ¿Y en España?


Carta a Betancourt

julio 28, 2008

A pesar de lo complejo de conectarse a Internet en la sierra ecuatoriana, me llega esta carta que creo que no tiene desperdicio.

Querida Sra. Betancourt,

Excúseme, antes que nada, que no me dirija a su merced por su primer nombre (Ingrid) como suele hacerlo toda la prensa. Yo prefiero reservarme esta confianza solamente para mis amigos personales. Espero no se tome esto a mal.

No me dirijo a usted esta vez para pedirle por los amenazados, desaparecidos, desplazados, falsos positivos, ejecutados, ni presos sin debido proceso en Colombia, por los cuales, dicho sea de paso, no ha dicho usted ni una sola palabra. Ni tampoco quiero pedirle, en esta ocasión, por los cerca de 250 secuestrados en poder del paramilitarismo, de los cuales usted tampoco ha dicho nada. No, en realidad, me dirijo a usted por un problema mucho menos grave que la espantosa crisis humanitaria que se vive en los campos de Colombia, pero no por ello, menos urgente.

Me refiero a las políticas de inmigración, represivas y racistas, que hay en Europa. Hace poco, ha de saber, el Parlamento Europeo ha impulsado una nueva ley sobre inmigración, la llamada Directiva Retorno. Esta es una cosa bien berraca: ¿sabe que a un inmigrante ilegal latinoamericano le pueden dar prisión hasta por 18 meses en unos campos de concentración que llaman con el eufemismo de “centros de detención”?

Como será de fea esta situación que el secretario general de la OEA, el pusilánime de Insulza, se refirió a esta Directiva en duros términos, llamándola “represiva”. Y cómo será, que otro pusilánime, el presidente peruano Alan García, convocó a una reunión extraordinaria de la OEA para analizar el tema. El presidente Correa, del Ecuador, manifestó su desagrado al punto de supeditar negociaciones comerciales con la UE a que deroguen esta directiva, a la cual los mismos europeos le han apodado, la “directiva de la vergüenza”. Lula los trató de xenófobos, Evo Morales les envío una senda misiva y Chávez, como no podía ser de otra manera, les amenazó de cortarles el suministro de petróleo. Todos están medio molestos que a los europeos se les pasara la mano.

Decido dirigirme a usted por este problema, porque parece que a usted si la reciben bien en Europa, con alfombra roja y todo. Hasta le han dado la doble ciudadanía. Sabrá que no a todos nos han recibido así.

Usted dijo que Francia era la tierra de la “fraternidad” y la “libertad”… pero para muchos inmigrantes las tierras galas están lejos de ofrecer este panorama. Lo de la fraternidad, ante el riesgo de deportación, les debe parecer un triste chiste de mal gusto, y lo de la libertad, con la posibilidad de 18 meses de cana, ni hablar. Del último elemento de esa trilogía, “la igualdad”, ya nadie se acuerda…

Además, parece ser usted una buena amiga del nuevo presidente de la UE, Nicolás Sarkozy. ¿Podría por favor decirle a Sarkozy que si no hubiera sido porque su padre enfrentó leyes de inmigración mucho menos severas que las que él está imponiendo, a lo mejor nunca hubiera salido de Hungría? ¿Podría recordarles que “el problema” de inmigración que ellos dicen tener no se parece en nada al que los africanos y latinoamericanos hemos padecido durante siglos de inmigración europea? Y que conste que a nosotros, al menos, nunca se nos ha ocurrido quitarles las tierras, imponerles lengua, vestimenta y religión, ponerlos a hacer trabajos forzados o implantarles sistemas de apartheid, como ellos sí lo han hecho. ¿Podría recordarle que los inmigrantes le hemos puesto sazón a sus ollas, música a sus calles, brazo y cerebro a sus empresas, y hemos traído sangre nueva a un continente que, irremediablemente, envejece?

Pregúntele a su amigo Sarkozy como es eso de que habla de libre comercio para arriba, libre comercio para abajo, pero a los trabajadores se les impide circular de no ser con extraordinarias dificultades, y a los inmigrantes pobres se les trata como a perros callejeros. Hay libertad para los empresarios pero no para la inmensa mayoría de ciudadanos de a pie. ¿Sabe? Esta directiva fuerza a los ilegales a condiciones de trabajo forzado, les hace más vulnerables y así terminarán muchos aceptando condiciones infrahumanas con tal de no ser enviados de nuevo al desempleo y al hambre en sus países de origen.

Después de que termine su gira por cuanto santuario de la Virgen María hay, a lo mejor podría hacerles un favorcito a los latinoamericanos que viven en Europa y que no pueden entrar y salir tan fácil como usted. Sóplele al oído a Sarkozy que no sea así, que recule con la directiva. Porque si él no recula, a lo mejor los inmigrantes, que ya estamos bien mamados con toda esta legalidad represiva, nos decretamos en huelga general y a ver ahí cómo la ven. O a lo mejor nos da por cantarle ese verso de León Gieco, de su canción “De igual a igual”, que dice así: “Si me pedís que vuelva otra vez donde nací, yo pido que tu empresa se vaya de mi país, y así será de igual a igual”, y la hacemos.

Recuerde a los muchos colombianos que marcharon por usted en Europa… ¿cómo va a ser que ahora usted les dé la espalda? A usted la escuchan los europeos. Pase el recado por favor: la Directiva Retorno es una vergüenza. Después de esto, lo único que falta es que se les ocurra volver a crear a la Gestapo. Pero no les doy más ideas, porque hay varios que parece estarían muy entusiasmados con esto…

Me despido sin más por el momento,

José Antonio Gutiérrez D.
12 de Julio del 2008


Sin límites

julio 17, 2008

La desvergüenza del presidente colombiano Álvaro Uribe no tiene límites:

a) Gobierna apoyado por políticos implicados hasta las cachas con el paramilitarismo.

b) Compra el voto a parlamentarios para asegurar su reelección.

c) Se pasa por el forro la soberanía de los países vecinos y realiza un operativo militar en Ecuador.

d) Reconoce que militares utilizaron el logo de Cruz Roja en el rescate de Betancourt (lo que está considerado Crimen de Guerra).


A pesar de todo ello, Uribe goza de una popularidad sin parangón en su país, que supera el 90%. Como me gustaría poder saber que porcentaje de popularidad tendría Uribe si las FARC no existiesen.


Ingrid

julio 10, 2008

A pesar de la saturación informativa sobre la liberación de Ingrid Betancourt, me he animado a leer la entrevista publicada por la resvista Semana. De todas las cosas que dice, destacos dos.

En la primera de ellas, estoy absolutamente de acuerdo: “Quienes han hecho elegir a Uribe son las FARC. Si no hubiera FARC, no habría Uribe. Los colombianos votan por Uribe porque están hasta la coronilla de las FARC“. Probablemente, las FARC no sean el único motivo que ha llevado a Uribe a la presidencia, a la reelección, y que pudieran llevarlo (como se decía en Argentina en tiempos de Ménem) a la re-reelección, pero sin duda es uno de los más relevantes.

La segunda, me hace bajar en muchos puntos la valoración de la recién liberada. Cuando el periodista le pregunta acerca de la ilegal incursión del ejército colombiano en Ecuador, en la operación en la que murió el miembro del secretariado de las FARC, Raúl Reyes, su respuesta es “Si Colombia tiene la certeza de que las FARC están en otro país y en ese país no hay la posibilidad de que se cumpla con lo que se debe hacer -que es parar esa presencia ahí- pues creo que al final de cuentas sí“. Con el mismo argumento entonces, la Sra. Betancourt debería justificar que como el gobierno colombiano no es capaz de “cumplir con lo que debe hacer” (detener, juzgar y llevar a prisión a todos los actores armados ilegales, incluso a los actores armados legales que incumplen la ley) y esa imposibilidad supone graves perjuicios para los países vecinos, los ejércitos de los países vecinos ingresaran en Colombia a “solucionar” el problema. O sin ir tan lejos, como el gobierno colombiano no es capaz de “cumplir con lo que debe hacer” (conseguir la liberación de todos los secuestrados), los presidentes de los países vecinos (lease Ecuador o Venezuela) negociaran sin permiso del presidente Colombiano esa liberación.

Sra. Betancourt, del mismo modo que creo que ni Chávez ni Correa deberían negociar con las FARC sin la autorización del presidente colombiano (por respeto a la soberanía colombiana), me parece un atropello que el ejército colombiano ingrese en Ecuador de forma ilegal.