Respuesta a la pregunta

marzo 11, 2008

Anoche terminaba el post sobre las elecciones con una pregunta. Y hoy tengo una respuesta que sinceramente no esperaba.

El diario El País dedica uno de sus gráficos a representar como sería un Congreso con un sistema proporcional, y un artículo de su corresponsal en Londres Walter Oppenheimer.

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Elecciones

marzo 10, 2008

Después de un primer vistazo a los resultados electorales, y despues de hacer algunos números, se me ocurren unos primeros comentarios:

La suma de diputados(as) obtenidos por PSOE y PP significa un 92% del parlamento. Es el porcentaje más alto obtenido por la suma de los dos partidos mayoritarios en las citas electorales desde 1979. El parlamento cada vez es menos diverso.

El PSOE, con un 43,64% de los votos ha conseguido un 48,29% de la representación parlamentaria (la ratio representación/votos es de un 110,65%). El PP, con un 40,11% de los votos, ha conseguido un 43,71% de la representación (con una ratio de representación/votos de un 108,99%) . En los extremos, el PNV que con un 1,20% de los votos ha conseguido un 1,71% de la representación (ratio de 142,86%) e Izquierda Unida que con un 3,80% de los votos ha conseguido un 0,57% de la representación (ratio 15,04%).

Lo anterior, dicho de otra manera, significa que al PSOE cada escaño le cuesta 65.470 votos, al PP 66.470 votos, al PNV 50.541, y a Izquierda Unida 481.520 votos. En definitiva, un voto al PSOE vale casi 7 veces y media más que uno a Izquierda Unida, y un voto al PNV más de nueve veces y media más que uno a Izquierda Unida.

Todavía lo podíamos decir de otra manera. Teniendo en cuenta únicamente los partidos que han obtenido representación parlamentaria, y si asumiéramos que los escaños se obtuvieran de forma proporcional a los votos conseguidos, los resultados deberían haber sido los siguientes: 159 escaños para el PSOE (en lugar de los 169 obtenidos), 146 para el PP (en lugar de los 153 obtenidos), 11 para CiU (son los que ha obtenido), 4 para el PNV (en lugar de los 6 obtenidos), 4 para ERC (en lugar de los 3 obtenidos), 14 para Izquierda Unida (en lugar de los 2 obtenidos), 3 para el BNG (en lugar de los 2 obtenidos), 2 para CC (son los que ha obtenido), 4 para UPD (en lugar de 1 obtenido) y 1 para NA-BAI (el que ha obtenido).

Por otro lado, ¿alguien se acuerda de que ayer además de congresistas, elegíamos senadores y senadoras? Una prueba más de que el Senado no le importa a nadie. Únicamente por informar… en el Senado, la cosa todavía es menos diversa que en el Congreso: Entre el PP (49%) y el PSOE (43%) completan un 91% de la representación en el Senado. Y sólo otros 3 grupos tienen representación; el grupo “catalán” (PSC-ERC-ICV-EUiA) con un 6%, CiU con un 2% y PNV con un 1%.

Y una última pregunta, ¿algún medio de comunicación va a publicar estos datos que se pueden calcular en media hora con un dominio medio de una hoja de cálculo?.


Y el gobierno llorica

febrero 5, 2008

Y siguiendo con el tema… suscribo la nota de Pascual Serrano que titula Obispos políticos y gobierno llorica y que reproduzco completa:

Está el ambiente político alterado por las declaraciones de la jerarquía eclesiástica que prácticamente ha pedido el voto para el Partido Popular. Se les acusa de dedicarse indebidamente a la política y adscribirse como argumento ser los portavoces exclusivos de la voluntad de Dios. Yo ambas cosas las veo perfectamente lógicas, las materias sobre las que se pronuncia la Iglesia -aborto, divorcio, eutanasia o anticoncepción-, son asuntos regulados por leyes elaboradas por los políticos; y en cuanto a su portavocía celestial no es nuevo, forma parte de su principio de existencia. Es normal que pidan el voto para el Partido Popular, ambos son herederos del régimen nacionalcatólico que nos esclavizó durante cuarenta años y fusilaba a quienes no lo compartían.

Lo preocupante y cínico es que el gobierno y el partido socialista se dediquen a gimotear y escandalizarse mientras sigue financiándoles mediante el Concordato, aumenten el porcentaje de IRPF destinado a la Iglesia, concierten y financien sus colegios católicos, paguen sus profesores de religión, destinen fondos públicos al mantenimiento y rehabilitación de sus edificios, les eximan a éstos de pagar impuestos municipales, construyen y mantienen capillas en hospitales públicos y cuarteles, y celebren sus patronos religiosos en municipios, desfiles e instituciones. El problema no es, por tanto, una jerarquía eclesiástica que haga política y se pronuncie por un partido, como si lo hace le peña taurina de mi pueblo. Lo absurdo es que sea tan estúpido el gobierno –o nos tome por ello a nosotros- como para seguir destinando el dinero de nuestros impuestos a esa gente. De forma que no nos indignemos con los pronunciamientos de los obispos, indignémonos con los estúpidos que les financian. Que se note el día 9 de marzo.


La otra iglesia

febrero 5, 2008

Si en el último post criticaba la nota ante las elecciones generales de la Conferencia Episcopal, hoy leo con esperanza la que ha emitido el Grup de Rectors del Dissabte, un colectivo de sacerdotes progresistas de la diócesis de Valencia:

El Grup de Rectors del Dissabte, ante las próximas elecciones generales del día 9 de marzo, ofrece sus reflexiones para iluminar la construcción de las propuestas políticas y el libre ejercicio del voto, desde la perspectiva evangélica.La autoridad del magisterio de la Iglesia en la contienda electoral se inscribe exclusivamente en la iluminación de la conciencia moral para el ejercicio libre del voto ante las propuestas políticas que se presenten. Ningún miembro de la Iglesia puede sustituir la decisión última de la conciencia, que permanece siempre como la instancia suprema y decisiva para la orientación del voto. Ningún obispo ni conferencia episcopal pueden modificar esta doctrina conciliar, a pesar de sus frecuentes intervenciones públicas orientadas a inclinar el voto de los cristianos hacia la opción conservadora o hacia posiciones mucho más extremas. La fe cristiana permite diversidad y pluralidad de opciones políticas, siempre que tiendan a favorecer el bien común y la promoción de la justicia.

Desde la perspectiva de los valores del Reino de Dios, nos proponemos colaborar en la formación de la conciencia y ayudar a que el votante católico recupere su libertad, sin miedo ni coacciones, ya que no están en juego ni posiciones dogmáticas, ni visiones totalitarias, sino programas de acción que cada uno debe libremente discernir. Este llamado a la libertad de conciencia no preside ciertas manifestaciones de algunos obispos, que se identifican peligrosamente con las propuestas más conservadoras, hasta patrimonializar la fe de la Iglesia en un único partido o en ideologías bien definidas. Cuando hacen eso, parece que no tienen en cuenta las consecuencias lamentables que esta posición provocó, en épocas bien recientes, en nuestro pueblo y en la Iglesia.

  • Renovar la política
  • Apoyamos la dignificación de la acción política a través de comportamientos que la sitúen más allá de la crispación, el linchamiento o el hostigamiento visceral, así como a los grupos que presenten en sus listas a políticos honestos y competentes y que propongan fórmulas para promover la ética política, la convivencia cívica y solidaria y la cultura de la trasparencia en la acción social, económica, política y mediática.

  • Calidad democrática
  • Apoyamos a las fuerzas políticas que elijan el diálogo y la negociación como cauces en la resolución de conflictos y en la búsqueda de la paz; que sean capaces de llegar a acuerdos post-electorales en orden a unir esfuerzos en favor del interés común; que luchen contra la corrupción y reformen la ley electoral para profundizar en la democracia y la participación; que desbloqueen las instituciones básicas como el Parlamento y la Magistratura; que rechacen medidas que conculquen derechos democráticos de personas, pueblos o grupos; y que amplíen los derechos civiles y sociales de todas las personas, cualquiera sea su orientación ideológica, cultural, religiosa, sexual, o nivel de capacidad o discapacidad intelectual

  • La centralidad de los últimos
  • Apoyamos las propuestas políticas que antepongan los ideales de justicia social y solidaridad; que propongan medidas que dignifiquen el trabajo y prioricen las necesidades de las personas excluidas y grupos socialmente empobrecidos; que favorezcan las medidas redistributivas a favor de los que tienen menos poder adquisitivo; que fomenten la igualdad en derechos y responsabilidades de las personas inmigrantes; y que potencien la lucha contra la pobreza mundial y la cooperación al desarrollo.

  • El desarrollo sostenible
  • Apoyamos las propuestas económicas y urbanísticas basadas en un desarrollo sostenible, transparente y sustentable; que antepongan el bien común al lucro personal mediante medidas contra el desarrollismo salvaje que destruye la naturaleza; que procuren la defensa del medio ambiente frente al crecimiento depredatorio realizado al amparo de información privilegiada o concesiones interesadas; y que garanticen la sostenibilidad del planeta y el futuro de las nuevas generaciones.

  • Valores compartidos
  • Apoyamos a quienes favorezcan políticas culturales que promuevan valores, tanto laicos como religiosos, por ser auténticamente humanos, como el respeto a la dignidad del ser humano; el reconocimiento integral de sus derechos; el hambre y sed de justicia; el rechazo de toda opresión, violencia o discriminación; el espíritu de tolerancia, pluralismo y autonomía; la calidad de vida y la promoción de la salud.

  • La laicidad democrática
  • Apoyamos las propuestas respetuosas de la laicidad del Estado y de la política; que no conviertan la religión en un elemento de diferenciación política-jurídica, ni consientan la indebida injerencia clerical; que propongan la libertad religiosa y el trato igualitario de las confesiones religiosas; y que reconozcan el pluralismo ético de la sociedad española y el papel público de la religión con el derecho a intervenir cuando se violen los derechos fundamentales de las personas y pueblos –principalmente de los pobres- incluyendo en este supuesto modalidades de aborto y de eutanasia, difícilmente compatibles con el respeto a la vida.

  • Servicios públicos
  • Apoyamos las medidas que fortalezcan los servicios públicos a fin de que lleguen a toda la ciudadanía y en especial a los más desfavorecidos; que garanticen que los servicios sociales, sanitarios, culturales, de transportes, habitacionales, deportivos y de ocio sean accesibles a toda la población; y que faciliten el predominio de estos servicios públicos frente a las privatizaciones, para que conecten con las aspiraciones de los barrios populares.

  • El Estado español es plural y complejo
  • Apoyamos todos los esfuerzos orientados al reconocimiento práctico y real de las identidades nacionales de los diversos pueblos del Estado, defendiendo y promoviendo sus especificas peculiaridades culturales, lingüísticas y sociopolíticas.

Desde estas convicciones conciliares, que compartimos con otras personas y grupos, hacemos un llamamiento a participar activamente en el proceso electoral y, tras discernir los programas, favorecer aquéllos que mejor promuevan los valores indicados, desde la fidelidad a la propia conciencia.

València febrer de 2008


La Conferencia EpiscoPPal

febrero 1, 2008

Ayer miércoles, la Conferencia Episcopal emitió una nota ante las elecciones generales de 2008. En negrita y cursiva párrafos extraídos de la nota:

Si bien es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes (hay que ver lo tolerantes que son), es preciso afrontar (…) el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción (nada de partidos que favorezcan el aborto) hasta la muerte natural (nada de plantearse la eutanasia), y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social (nada de matrimonios entre personas del mismo sexo).

No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna. En ese sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública, así como el programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” , que lesiona el derecho de los padres – y de la escuela en colaboración con ellos – a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales.

Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político.

La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España (lo dicho, son muy tolerantes). Al mismo tiempo, enseña que, también en este caso, es necesario tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria y – en palabras de Juan Pablo II a los obispos italianos – “superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada” por parte de todos. Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas (Ley de la Memoria Histórica?).

Para ser justos hay que reconocer que en el último punto de la nota se acuerdan también de los inmigrantes, los que no tienen trabajo (y los que tienen un trabajo de mierda?), las jóvenes que pueden caer en las redes de la prostitución (y las que ya ejercen ese trabajo?), las mujeres humilladas y amenzadas por la violencia doméstica, los niños, objeto de explotaciones y de abusos (esto depende de a que obispo se le pregunte, porque el de Tenerife opina que “hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan“), y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse. Incluso se acuerdan de los problemas más acuciantes, como son el trabaj0, la vivienda accesible, o el disfrute equitativo de la naturaleza, compartiendo dones tan indispensables para la vida como el agua (Agua para todos) y cuidando con esmero el patrimonio común de la creación Y rematan: En el orden internacional, es necesario atender a la justa colaboración al desarrollo integral de los pueblos.

En resumen; no se puede votar a partidos nacionalistas, ni a partidos que estén a favor del aborto o la eutanasia, ni a los que estén a favor de las bodas entre personas del mismo sexo, ni a los que pretendan eliminar del currículo la asignatura de religión o introducir la de Educación para la Ciudadanía, ni a los que defiendan el diálogo como solución al terrorismo, ni los que defiendan la memoria histórica, ni los que estén en contra del trasvase del Ebro, eso sí, los católicos pueden apoyar partidos diferentes: a Democracia Nacional, a España 2000, a La Falange, a la Falange Española de las JONS, a Falange Auténtica, a Falange Española Independiente, al Partido Carlista, a Comunión Tradicionalista y Carlista, al Partido Familia y Vida, … incluso al PP. Será por falta de opciones!!


¿Rajoy escoge la derecha?

enero 18, 2008

Veo en el blog de Nacho Escolar una entrada de hace un par de días que titula “Rajoy escoge la derecha“, en referencia a la no inclusión en las dichosas listas de Gallardón.

En el blog Testigo Accidental, lo tienen un poco más claro:

“Gallardón no va por Madrid, ¿y qué? (…) ¿Cambiaría eso la política del Partido Popular? (…) Si uno quiere derecha, pero no extrema, pues vota al PSOE, y si la quiere rancia y reaccionaria, pues al PP. Si quiere un partido que barra para casa, pues vota partidos nacionalistas de ámbito regional. Si quiere más solidaridad y mejores servicios públicos, pues vota a izquierdas.”

Aunque se me ocurren un par de preguntas… ¿porqué a los partidos nacionalistas españoles los caracteriza de izquierdas y derechas, y a los nacionalistas periféricos los mete en saco común?… y la segunda, comparto la opinión de que si se quiere más solidaridad y mejores servicios públicos, pues vota a izquierdas… pero la pregunta es, cuando uno vive (y vota) en Valencia, tal y como está el panorama… a quién vota!!!!!


Elecciones en ArgentinaE

octubre 29, 2007

Y siguiendo con cuestiones electorales, también ayer domingo se celebraban elecciones presidenciales y legislativas en Argentina. Aunque en este caso, no tengo demasiados motivos de alegría.

Como presagiaban las encuestas, ganó en primera vuelta la candidata oficialista. Tal vez, la única buena noticia es que en otro gran país de América Latina gobernará una mujer, y su principal rival también es una mujer, Elisa Carrió.