Más razones para estimar a Daniel

octubre 15, 2008

Hace unos días escribía que con Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, no iría ni a tomar unas cañas.

Desde el III Foro Social de las Américas, celebrado la semana pasada en Guatemala, las mujeres y feministas allí presentes nos siguen aportando razones para reafirmarnos en esa opinión.

CONDENA FEMINISTA CONTRA EL GOBIERNO DE NICARAGUA

Las mujeres y feministas presentes en el Foro Social de las Américas, condenamos enérgicamente al gobierno de Daniel Ortega por los hechos sucedidos en los últimos días:

-violencia física y persecución política a las feministas de estas organizaciones,

-desalojo y secuestro de información de las oficinas del Centro de Investigación y de Comunicación (CINCO) y del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM) en Nicaragua.

-el llamado al linchamiento contra ellas

-la orden de allanamiento contra el Grupo Venancia de Matagalpa.

Estos hechos se suman y son parte de la campaña de criminalización de las feministas por su lucha por la restitución del derecho al aborto terapéutico, y particularmente en represalia por la denuncia de violación sexual a Zoila América, generadas por estas organizaciones.

Reflejan una política misógina institucionalizada y representan graves violaciones a los derechos humanos cometidas por parte del Estado nicaragüense contra defensoras de derechos de las mujeres.

Responsabilizamos a Daniel Ortega y su gobierno de todos los daños físicos, psicológicos y económicos que están ocasionando a las compañeras.

Hacemos un llamado a las personas democráticas que creen que otro mundo es posible, para condenar estos hechos criminales y solidarizarse activamente con las feministas nicaragüenses en su lucha por los derechos de las mujeres, para detener esta violencia de Estado que es una nueva cacería de brujas.

NOS TIENEN MIEDO PORQUE NO TENEMOS MIEDO

SI GOLPEAN A UNA, GOLPEAN A TODAS

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Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua

octubre 8, 2008

Si en algo suelen estar de acuerdo los medios de comunicación de la derecha y de la izquierda es en unir indefectiblamente a los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua. Los unos para castigarlos sin descanso. Los otros para defenderlos a toda costa. Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez y Daniel Ortega son un poker de ases. Para unos, ases del populismo radical. Para otros, ases de la transformación social. Así, sin matices.

Yo, sin embargo (por comparar los dos extremos) con Evo Morales mi iría a cualquier movilización. Hasta ahora, y sigo de cerca su proceso, me pareció un tipo honrado y cabal, con un proyecto transformador, y con el apoyo de unas bases sociales organizadas. Y sin embargo, con Daniel Ortega (del que también he seguido la historia) no iría ni a tomar unas cañas, por si acaso me roba la cartera. Ni yo, ni los principales dirigentes del sandinismo primigenio (Dora María Téllez, Sergio Ramírez, Mónica Baltodano, Ernesto Cardenal,…) que abandonaron el FSLN para conformar el Movimiento de Renovación Sandinista, ni los miles de personas (yo era una de ellas) que en la toma de posesión de Daniel Ortega en enero de 2007, abandonaron la Plaza de la Fe cuando éste comenzó su discurso afirmando que ellos eran sandinistas, pero Daniel no.

Razones ha dado Daniel Ortega como para no tenerle aprecio. Su afan de perpetuarse en la dirección del FSLN (ya va para 30 años), la derogación de la ley del aborto, las acusaciones de abuso de su hijastra, su pacto con el corrupto Arnoldo Alemán para repartise el poder y protegerse mutuamente de sus problemas judiciales, son solo algunos ejemplos.

No me extraña en absoluto que los medios de la derecha se empeñen en presentar el poker de ases. Pero me escuece profundamente cuando los medios de comunicación “críticos” son tan poco críticos con Ortega. Creo que no le hacen ningun favor a la “transformación social”.


Las “izquierdas” latinoamericanas (I)

julio 22, 2008

Desde el aeropuerto de Quito (donde, como ya he comentado en alguna ocasión, el acceso inalámbrico a internet es gratuito) escribo este post, que como su propio título indica, tiene vocación de continuidad.

Cuando pareciera que en América Latina abundan los gobiernos de “izquierdas” (al contrario que en Europa, donde abundan los gobiernos conservadores), uno lee y escucha cosas que le hacen pensar, como poco, que el contepto de “izquierda” es discutible, muy discutible.

Como digo, está en mi propósito el que este post sea el primero sobre la cuestión. Pero quiero arrancar la temática con algunos apuntes sobre Ecuador, país desde el que escribo. Como he venido comentando con algunas personas, tal vez la principal diferencia que percibo al llegar a Ecuador ahora, respecto a ocasiones anteriores, es un sentimiento difícilmente cuantificable, y que podríamos calificar de “esperanza”. Frente al sentimiento de desesperanza que uno encontraba hace apenas dos o tres años (un sentimiento que empujaba a la emigración como única alternativa), uno percibe en la gente la esperanza en que otro futuro es posible. Sin duda, el gobierno de Rafael Correa y el proceso de Asamblea Constituyente impulsado por él, es una de las variables que se encuentra en el origen de ese sentimiento.

Y sin embargo, a mi llegada a Ecuador escucho y leo cosas que, como poco, me parecen síntomas preocupantes.

Por un lado, me cuentan de las profundas convicciones católicas del presidente Correa, de su oposición al aborto, y de sus difíciles relaciones con los movimientos feministas. Otro presidente de “izquierdas”, el nicaragüense Daniel Ortega, impulsó la ley de prohibición del aborto, con efectos desastrosos para la salud de las mujeres nicaragüenses. Una primera cuestión para analizar… la relación de las “izquierdas” latinoamericanas con los movimientos feministas.

Por otro lado, me entero nada más llegar a Ecuador, que el oficialismo (con excepciones) rechazó incluir en la nueva constitución el kichwa como idioma oficial. Una segunda cuestión a analizar… la relación de las “izquierdas” latinaoamericanas con los movimientos indígenas.

Y hasta aquí de momento, si no quiero perder el avión que me lleva a Loja, donde durante una semana trabajaré con indígenas del pueblo Kichwa Saraguro. Pueden estar seguros que les preguntaré por su opinión acerca de que su lengua no haya sido considerada oficial en la nueva constitución.