Los negocios inmobiliarios de las cajas valencianas

Este fin de semana compartí tertulia radiofónica con Juan Enrique y Sergi. Uno de los temas de los que conversamos fue de la construcción y del sector inmobiliario en el País Valenciano.

Las dos principales cajas de ahorros valencianas (como tantas otras entidades financieras) han financiado onerosamente en los últimos años a las empresas constructoras. Entre ambas, acumulaban 120 millones de euros en crédito a la quebrada Llanera. La CAM ha sido la principal suministradora de crédito a Paco el Pocero, con 267 millones de euros.  Bancaja prestó a Martinsa Fadesa 316 millones de crédito, que ahora podría perder.

Las cajas de ahorros, surgieron en el siglo XVIII con un objetivo concreto, adecuar el ahorro popular hacia la inversión y realizar una labor social en sus respectivos ámbitos territoriales. Con el paso del tiempo, se han convertido en instituciones financieras equiparables a los bancos (aunque sometidas al control político) y  han jugado un papel activo en la promoción de un modelo económico concreto. En el caso que nos ocupa, las cajas valencianas han sido aliadas de un sector económico (el de la construcción) y cómplices de un modelo en el que la vivienda no se ha considerado como un derecho, sino como una mercancía especulativa.

Ahora que la crisis aprieta, y muchas familias hipotecadas no pueden hacer frente al pago de la letra, si se dirigen a la entidad financiera que les brindó el préstamo hipotecario con la intención de entregar la vivienda a cambio de la cancelación del crédito se encuentran con un problema. La tasación actual de su vivienda ha bajado un 20, o un 30% con respecto a la tasación de hace un par de años. Sin embargo, los precios no han bajado más que un 2 o un 3%. Conclusión: aun entregando el piso, les sigue quedando una deuda con la entidad financiera por un 20 o 30% del préstamo concedido.

Sólo se me ocurren dos opciones. O las tasaciones ahora están devaluadas artificialmente, o hace unos años estaban infladas artificialmente. No hace falta ser demasiado inteligente para pensar que la opción correcta es la segunda. Durante años, las empresas de tasación y las entidades financieras (incluidas las cajas de ahorros) se han repartido un intersante negocio. Y ahora que el negocio deja de ser interesante, ¿quien paga los platos rotos? Los de siempre.

PD. Eso sí, el Director General de la CAM considera que el sector inmobiliario es vital para salir de la crisis. Yo sin embargo pienso que el sector inmobiliario debería ser vital para que todo el mundo tuviera un techo digno en el que vivir.

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