La Conferencia EpiscoPPal

Ayer miércoles, la Conferencia Episcopal emitió una nota ante las elecciones generales de 2008. En negrita y cursiva párrafos extraídos de la nota:

Si bien es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes (hay que ver lo tolerantes que son), es preciso afrontar (…) el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción (nada de partidos que favorezcan el aborto) hasta la muerte natural (nada de plantearse la eutanasia), y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social (nada de matrimonios entre personas del mismo sexo).

No es justo tratar de construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna. En ese sentido parece que apuntan, entre otras cosas, las dificultades crecientes para incorporar el estudio libre de la religión católica en los currículos de la escuela pública, así como el programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” , que lesiona el derecho de los padres – y de la escuela en colaboración con ellos – a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales.

Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político.

La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la configuración política de la unidad de España (lo dicho, son muy tolerantes). Al mismo tiempo, enseña que, también en este caso, es necesario tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria y – en palabras de Juan Pablo II a los obispos italianos – “superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros del separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada” por parte de todos. Hay que evitar los riesgos de manipulación de la verdad histórica y de la opinión pública en favor de pretensiones particularistas o reivindicaciones ideológicas (Ley de la Memoria Histórica?).

Para ser justos hay que reconocer que en el último punto de la nota se acuerdan también de los inmigrantes, los que no tienen trabajo (y los que tienen un trabajo de mierda?), las jóvenes que pueden caer en las redes de la prostitución (y las que ya ejercen ese trabajo?), las mujeres humilladas y amenzadas por la violencia doméstica, los niños, objeto de explotaciones y de abusos (esto depende de a que obispo se le pregunte, porque el de Tenerife opina que “hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan“), y quienes no tienen casa ni familia donde acogerse. Incluso se acuerdan de los problemas más acuciantes, como son el trabaj0, la vivienda accesible, o el disfrute equitativo de la naturaleza, compartiendo dones tan indispensables para la vida como el agua (Agua para todos) y cuidando con esmero el patrimonio común de la creación Y rematan: En el orden internacional, es necesario atender a la justa colaboración al desarrollo integral de los pueblos.

En resumen; no se puede votar a partidos nacionalistas, ni a partidos que estén a favor del aborto o la eutanasia, ni a los que estén a favor de las bodas entre personas del mismo sexo, ni a los que pretendan eliminar del currículo la asignatura de religión o introducir la de Educación para la Ciudadanía, ni a los que defiendan el diálogo como solución al terrorismo, ni los que defiendan la memoria histórica, ni los que estén en contra del trasvase del Ebro, eso sí, los católicos pueden apoyar partidos diferentes: a Democracia Nacional, a España 2000, a La Falange, a la Falange Española de las JONS, a Falange Auténtica, a Falange Española Independiente, al Partido Carlista, a Comunión Tradicionalista y Carlista, al Partido Familia y Vida, … incluso al PP. Será por falta de opciones!!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: