Bolivia votó

Agosto 12, 2008

Y como no acabo de confiar en la información de la prensa, acudo directamente a las fuentes, en este caso la Corte Nacional Electoral. Y los resultados son significativos. El primero el porcentaje de participación que alcanzó el 83.67% (para que luego vayamos dando lecciones de democracia).

Con los datos parciales disponibles en la web del CNE, a la pregunta “¿Usted está de acuerdo con la continuidad del proceso de cambio liderado por el Presidente Evo Morales Ayma y el Vicepresidente Álvaro García Linera?“, un 66,06 % de las y los votantes respondió afirmativamente, más de doce puntos por encima de los resultados que obtuvo Evo Morales cuando fue elegido presidente en 2005 (con un 53,74%).

Si analizamos los resultados por Departamento, sólo en uno de ellos, el de Chuquisaca, retrocedió el voto frente al de 2005 (47,79% frente al 54,17% del 2005). En todos los demás departamentos (incluidos los de la “Medial Luna” del Oriente: Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) el porcentaje de apoyo se incrementó.

En definitiva, el presidente Evo Morales Aymara goza de una legitimidad nunca antes vista en un presidente en Bolivia (ni en tantos otros países). Incluso en los departamentos controlados por prefectos de la oposición, ha alcanzado porcentajes de voto favorables que oscilan entre el 38,04% de Santa Cruz y el 52,73% de Pando.

Por último, a riesgo de ponerme pesado con el tema, déjenme que les extraiga algunas frases del editorial de hoy del diario El País. Para el diario progresista, la batalla se da entre “el centralismo e indigenismo fundamentalistas de la presidencia y la descentralización extrema de la oposición” y “El indigenismo excluyente y racista no es una solución…”.

Resulta que la oposición es simplemente “descentralizadora extrema” y el gobierno de Morales es “indigenista fundamentalista, indigenista excluyente y racista”. Cada vez más, la prensa en lugar de informar sobre la realidad, se dedica a configurar una realidad acorde a sus intereses.

Cualquier día se confuden de país, y nos escriben que el gobierno de España es centralista, fundamentalista, excluyente y racista, y que vascos y catalanes simplemente son “descentralizadores extremos”.