En post anteriores (ver aquí y aquí), he dado algunas pinceladas sobre la situación en Bolivia. Hoy 4 de mayo estaba convocado el referéndum autonomista en la provincia de Santa Cruz de la Sierra. En busca de noticias sobre los resultados, me encuentro con el artículo de la versión digital de El País, que titula: Morales sufre un varapalo en Santa Cruz.
El artículo afirma que “Morales había calificado el referéndum de ilegal”. Tal vez convenga recordarle al redactor de El País que el Relator Especial del Consejo de la ONU para los Derechos de los Pueblos Indígenas además de calificar el referéndum de “unilateral y al margen de la Constitución” denunció que este Estatuto incluye algunas disposiciones de tinte racista, y que la Organización de los Estados Americanos aprovó anoche una resolución en la que expresa “su solidaridad y respaldo al Pueblo de Bolivia, al Gobierno Constitucional dirigido por el Presidente Evo Morales Ayma, a la institucionalidad democrática ya las autoridades democráticas elegidas por el pueblo boliviano”.
Imaginense que finalmente el lehendakari Ibarretxe llevara a cabo su referéndum y lo ganara. ¿Imaginan cual sería entonces el titular de El País? Por coherencia, debería ser algo así como “Zapatero sufre un varapalo en Euskadi”.
En otra nota firmada por el mismo redactor, que titula Bolivia se parte en dos modelos irreconciliables, directamente se miente al afirmar que “Según el texto, los ciudadanos elegirán directamente al gobernador (ahora lo hace el Gobierno) y una Asamblea con competencias en impuestos, telecomunicaciones, vivienda y transporte”. En primer lugar, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, “es uno de los nueve prefectos bolivianos que fueron elegidos directamente por la población durante las elecciones generales del 2005″. En segundo lugar, la “Nueva Constitución Política del Estado” aprobada por la Asamblea Constituyente y en espera de ser ratificada en referéndum, reconoce la Autonomía Departamental, la Regional y la Municipal.
No es, por tanto, un problema de autonomía. Efectivamente, lo que está en discusión son dos modelos irreconciliables. El que lidera al presidente Morales, elegido democráticamente en las urnas, y el que defienden los terratenientes del occidente boliviano. Un modelo, este último, que ha tenido sumida en la miseria durante siglos a las mayorías indígenas y campesinas del país. Y no hay duda de cual es el que defiende el diario El País.
Escrito por javiibanyez 







